Por ejemplo, en el caso de las redes sociales es relativamente fácil acceder no solo a contenidos pornográficos o violentos, sino que tampoco presentan gran dificultad el hecho de transmitir mensajes xenófobos, que inciten a trastornos de conducta alimentaria como la anorexia, las autolesiones, el suicidio o incluso conductas de riesgo.
También, existe el riesgo de crearse una identidad ficticia, potenciada por un factor de engaño, autoengaño o fantasía. Así, por ejemplo, los adolescentes ligan bastante virtualmente porque “se cortan” menos. Pero, se facilita la confusión entre lo íntimo, lo privado y lo público, lo cual puede favorecer el mal uso de información privada por parte de personas desconocidas y se fomentan conductas histriónicas y narcisistas o, claramente, distorsionadoras de la realidad, por ejemplo, alardear del número de “amigos” agregados.
También, existe el riesgo de crearse una identidad ficticia, potenciada por un factor de engaño, autoengaño o fantasía. Así, por ejemplo, los adolescentes ligan bastante virtualmente porque “se cortan” menos. Pero, se facilita la confusión entre lo íntimo, lo privado y lo público, lo cual puede favorecer el mal uso de información privada por parte de personas desconocidas y se fomentan conductas histriónicas y narcisistas o, claramente, distorsionadoras de la realidad, por ejemplo, alardear del número de “amigos” agregados.

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